Minientrada

Fenómeno y noúmeno

Hace un tiempo publiqué dos artículos de investigación en torno a las definiciones kantianas de los conceptos de fenómeno y de noúmeno, respectivamente. Allí apunté la que podría ser una definción operativa válida de cada uno de estos conceptos de acuerdo a las propias palabras de Kant a lo largo de las páginas de su Crítica de la razón pura. En esta ocasión, aprovecho solamente para traer aquí aquellas definiciones, y remito a los artículos mencionados a todo aquel que quiera encontrar su justificación y fuentes concretas.

¿Qué es el «fenómeno» en Kant?

En general, el «fenómeno» de Kant puede definirse como el objeto de la experiencia que se nos presenta a través de las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y del entendimiento (categorías).

¿Qué es el «nóumeno» en Kant?

El «noúmeno» de Kant puede definirse, en general, como el objeto del entendimiento puro que solo puede ser pensado en sí mismo, al margen de cualquier intuición sensible y categoría.

Minientrada

Miserias

Acaso los “azares” no lo sean precisamente por azar, sino porque, quizá, inadvertimos sus motivos; o no. Con la excusa de la “empleabilidad” (¿para qué?…) y la “flexi-seguridad” laboral (¿para quién?…) hay quien mata, paso a paso, poco a poco, el saber, el arte, el pensamiento crítico y, de paso, cualquier forma de vida o causa que no sea «la suya». Lo que sucede es que quienes, en su camino, de esto se percaten, pueden con derecho rebelarse, reclamar «lo suyo» en otro sentido, con lo que aquella posición monopolizadora y dominante deja de estar garantiza. Se diría que, quizá, por esa conciencia, lo único que a aquellos les resta es reducir, suprimir, condenar a un olvido progresivo pero incesante, toda herramienta de apercibimiento y liberación del individuo, de la persona. No hay nadie más “empleable” que un tonto feliz e inconsciente siéndolo. Miserias educativas; miserias filosóficas.

Cita

C13

max stirnerPero contemplad a ese sultán que tan afectuoso cuida de los «suyos». ¿No es la más pura abnegación, y acaso no se sacrifica a cada instante por los suyos? Sí señor, por «los suyos». Pero inténtalo una vez y no te muestres de los suyos, sino como el tuyo, entonces, por haberte querido zafar de su egoísmo, acabarás en una mazmorra. El sultán ha hecho depender su causa de nada que no sea sí mismo, él es todo en todo, es el único para él y no tolera a ningún otro que ose no ser uno de los «suyos».

— Johann Caspar Schmidt, alias «Max Stirner», El único y su propiedad (1844), trad. de J. Rafael Hernández Arias, Valdemar, 2013, p. 35.